El viaje del barquito rojo

Érase una vez un barquito rojo llamado Marco. Vivía en un pequeño y tranquilo puerto a orillas del mar.

Cada día ayudaba a los pescadores a transportar el pescado y a los niños a jugar cerca del agua.

Pero Marco tenía un sueño: viajar lejos, muy lejos, hasta el horizonte.

—Algún día descubriré el mar abierto —solía decir.

Una mañana, el viento soplaba más fuerte de lo habitual.

—Hoy es un día especial —dijo el viejo faro.

Las olas eran suaves y el cielo resplandeciente.

Los pescadores cargaron a Marco por última vez.

—¡Buen viaje! —le dijeron con una sonrisa.

Y, de repente, Marco empezó a avanzar solo hacia el mar abierto.

Estaba muy feliz y un poco inquieto a la vez.

Al principio, navegó bordeando la costa y vio playas doradas y niños jugando.

Luego, poco a poco, la tierra desapareció a sus espaldas.

—¡De verdad estoy en el gran océano! —exclamó.

Las olas eran más altas, pero Marco avanzaba con valentía.

Se encontró con un delfín juguetón.

—¿Adónde vas, barquito? —preguntó el delfín.

—¡A descubrir el mundo! —respondió Marco.

—Entonces te acompañaré un rato —dijo el delfín sonriendo.

Nadaron juntos durante un buen rato.

Más allá, Marco divisó una isla magnífica llena de palmeras y flores de colores.

Decidió hacer una parada allí.

En la isla, los animales le dieron la bienvenida con alegría.

—¡Bienvenido! —le dijeron.

Marco pasó un día maravilloso.

Pero por la noche, pensó en su puerto.

—Echo un poco de menos mi casa —dijo en voz baja.

El delfín volvió.

—Viajar es descubrir, pero también aprender a volver.

Marco lo entendió.

Al día siguiente, volvió a hacerse a la mar, guiado por las estrellas y el faro lejano.

Tras un largo viaje, volvió a encontrar su pequeño puerto.

Los pescadores y los niños lo esperaban con alegría.

—¡Has vuelto! —exclamaron.

Marco estaba feliz.

Había descubierto el mundo… y comprendido que su hogar era aún más preciado tras el viaje.

Desde aquel día, siguió navegando, pero siempre regresaba al puerto, con el corazón lleno de aventuras.